Ottisknovelas originales
¡MÍMAME AL CIEN POR CIEN!

Capítulo 14. El falso comandante

Xinghe permanece inconsciente durante un mes. Mubai dirige la corporación y va al hospital todos los días. Entretanto, Xi Munan, su primo y comandante de una unidad militar, es acusado de tráfico de armas. Un solo caso brinda a la familia Feng la oportunidad de destruir su carrera y debilitar a toda la familia Xi.

Xinghe despierta en su propio cuerpo el dos de noviembre, se examina las manos, comprueba su memoria y pide un ordenador. Exactamente en ese orden.

Reconstruye de memoria el rostro del hombre que dirigió las torturas. Mubai reconoce a Feng Saohuang, el joven jefe de la familia Feng y principal rival de Munan. El secuestro de Xinghe y el caso de las armas conducen al mismo enemigo.

Mubai le cuenta que, durante una operación contra unos contrabandistas, parte del armamento desapareció y los guardias fueron narcotizados. Munan era el responsable del cargamento. Xinghe razona así: una desaparición no basta para destruir a la familia Xi. Las armas tienen que aparecer en un lugar que relacione el delito con Mubai o con su corporación. Por tanto, los hombres de Saohuang aún no han terminado de preparar la trampa e intentarán plantar ellos mismos las pruebas.

Esa noche, Xinghe y Mubai se desplazan hasta el puerto de la corporación Xi. Al conectarse a las cámaras, ella advierte que alguien ya está intentando sustituir la grabación. Mientras tanto, los hombres de Saohuang introducen las armas robadas en las instalaciones de la empresa. Xinghe conserva la señal de vídeo original y no da la alarma: necesita grabar el delito entero, no solo la aparición de unos vehículos sospechosos. Al amanecer, la familia Xi ya tiene pruebas de quién llevó allí el cargamento.

Esa misma mañana llega a la mansión Xi Lin Yun, heredera de una influyente familia de la capital. Sus parientes podrían ayudar a Munan, pero Lin Yun prefiere aprovecharse de la desgracia para demostrar que, sin la familia Lin, los anfitriones están indefensos. El apego de Mubai por Xinghe estorba sus planes, de modo que la invitada exige de inmediato que Xinghe se marche. Los mayores de la familia Xi temen perder el apoyo de los Lin y al principio están dispuestos a soportar su arrogancia.

La aparición de Saohuang interrumpe la conversación. Llega acompañado de soldados y anuncia que Mubai queda detenido por el caso de las armas encontradas. Lin Yun cree que la familia Xi se ve por fin obligada a pedirle ayuda: si los anfitriones se disculpan, quizá intervenga. Sin embargo, Xinghe da un paso al frente y le dice a Saohuang que no hay motivos para la detención. Cuando él exige una explicación, ella solo le pide una cosa: que mire atentamente la grabación.

Mubai muestra fotografías y el vídeo auténtico de las cámaras del puerto. En la grabación, los propios hombres de Saohuang llevan las armas robadas y las ocultan en las instalaciones de la corporación Xi. Después de eso, detener a Mubai resulta imposible: el vídeo no lo acusa a él, sino a los subordinados del propio Saohuang. Este tiene que retirarse con sus soldados y las manos vacías.

La grabación libra de sospechas a la corporación Xi y desbarata el caso contra Munan. Por primera vez, la familia comprende cuánto le debe a Xinghe. Los mayores ya no pueden tratarla como a una extraña cuya opinión carece de importancia. Lin Yun, en cambio, interpreta la derrota como una humillación personal: Mubai ha rechazado su ayuda, Xinghe ha desenmascarado a Saohuang y la familia Xi se ha arreglado sin la protección de los Lin.

Tras el fracaso, la propia Lin Yun va a ver a Saohuang. Su familia puede influir en los nombramientos militares y los Feng conocen los puntos débiles de los Xi. Lin Yun quiere castigar a Mubai por haberla rechazado y quitarse de en medio a Xinghe; Saohuang aspira a ocupar el puesto de Munan. Acuerdan actuar juntos. Es una alianza frágil: cada uno considera al otro una mera herramienta y piensa deshacerse de él en cuanto consiga su objetivo.

Xinghe regresa por fin a casa. Xia Zhi abraza a su hermana, Chengwu prepara sus platos favoritos y Xiao Mo y Xiao Lin ayudan a poner la mesa. Después de habitar un cuerpo ajeno, sufrir el cautiverio y pasar un mes en el hospital, una sencilla cena familiar parece casi increíble. A Xinghe le cuesta responder a aquel afecto tan abierto, pero esta vez no se refugia en el trabajo. Quiere pasar al menos una noche entre las personas por las que ha regresado.

Durante la cena, Xinghe le pregunta a Chengwu cómo conoció su padre a Xia Wa. Muchos años atrás, una joven desconocida pasó un día entero sentada frente al pequeño restaurante de la familia Xia. El padre de Xinghe se dio cuenta de que tenía hambre, le dio de comer y la ayudó a instalarse en la ciudad. Más tarde se casaron, pero Xia Wa apenas hablaba de su pasado. Al parecer, la madre de Xinghe había surgido de la nada, igual que los demás integrantes del Proyecto Galaxy.

Poco después llegan Mubai y Munan. Sin la grabación del puerto, Munan habría perdido su cargo y probablemente habría comparecido ante un tribunal militar, por lo que da las gracias a Xinghe con verdadera sinceridad y, ya sin la incomodidad de antes, la llama cuñada. Ella responde que ante todo quería detener a Saohuang, pero no rechaza su agradecimiento. Desde esa noche, Munan ya no ve en ella a la exmujer de su primo, sino a una aliada a la que puede confiarle tanto sus hombres como la información más importante.

Mubai anuncia que dentro de dos días volverá a viajar al extranjero. Piensa buscar en persona la red de contrabandistas con la que colaboraba Saohuang: no pueden confiar en los intermediarios locales. Xinghe propone repartirse el trabajo. Mubai localizará a los integrantes, las rutas y la base del grupo; después ella penetrará en su sistema informático y conseguirá pruebas de su relación con Saohuang. Esta vez no discuten sobre quién debe dirigir la investigación: cada uno se ocupa de aquello que se le da mejor.

Al día siguiente, Mubai lleva a Lin a ver a su madre. El niño había visto antes a una mujer con los recuerdos de Xia Meng y ahora teme que Xinghe vuelva a enfermar o desaparezca. Le sostiene la mano durante largo rato, como si quisiera comprobar que su madre es de verdad y no va a marcharse. Xinghe promete quedarse a su lado. Es la única promesa que puede hacer sin reservas.

Lin pregunta enseguida si su madre volverá a vivir con su padre y afirma que él se quedará con ella de todos modos. Xinghe no promete casarse solo para tranquilizar a su hijo. Volver con Mubai no puede ser el precio de su ayuda ni una muestra de gratitud por haberla salvado. Si vuelven a estar juntos, será porque ambos lo elijan, no porque resulte más cómodo para la familia. Mubai tiene que admitirlo: una sola decisión no bastará para recuperar su antigua vida.

Aun así, Mubai intenta organizar una cita. Elige ropa discreta, reserva en un restaurante, compra entradas para un melodrama y, con gran previsión, se lleva a Lin.

El niño ve una feria callejera. Xinghe se va enseguida con él a probar la comida y, en vez del melodrama, eligen una película de dibujos animados. Del meticuloso plan de Mubai solo se mantiene su presencia. Por suerte, eso es lo más importante de todo.

El breve respiro termina con noticias del campamento militar. La familia Lin ha logrado que se revise el nombramiento de Munan. El mando de la unidad Dragón Volador será para el vencedor de una competición entre él y Saohuang. Una grabación de vídeo ya no basta: ahora tendrán que derrotar al enemigo durante las maniobras.

Abrir en el lector