La grave enfermedad del presidente abría a la familia Lin el camino hacia el poder. Mientras él siguiera en el cargo, los Lin debían actuar con cautela. Si moría, se convocarían elecciones anticipadas, en las que Lin Kang confiaba en convertirse en su sucesor. Por eso, para la familia era especialmente importante aparentar que respetaba la ley e impedir que la relacionaran con Saohuang, con el asesinato de Lin Yun o con el Sindicato IV.
El corazón mecánico podía frustrar aquel plan. La versión creada para Mubai ya funcionaba, pero el presidente enfermo necesitaba un diseño distinto. Durante el reconocimiento, el patriarca Lin trató de averiguar si había alguna esperanza de curación. En su presencia, Lu Qi se limitó a informar del grave estado del paciente. Cuando se marchó, el médico explicó a la primera dama que aún existía una posibilidad, le pidió que lo mantuviera en secreto y llamó de inmediato a Xinghe. Mientras los Lin se preparaban para un cambio de poder inminente, el equipo empezó a adaptar el dispositivo.
En la residencia presidencial, Xinghe se encontró con Tong Yan, sobrina de la primera dama. La joven había crecido convencida de que todos sus deseos se cumplirían sin importar las circunstancias y llevaba mucho tiempo enamorada de Lin Xuan. Lin Qian se aprovechó de ello. Presentó a Xinghe como una impostora que no entendía nada de medicina, humillaba a la familia Lin e intentaba entrometerse en los asuntos de la residencia presidencial.
Tong Yan empezó a llamar abiertamente a Xinghe estafadora, asesina y delincuente fugitiva. Los empleados temían contradecir a la sobrina predilecta de la primera dama, así que comenzaron a evitar a Xinghe y a repetir las acusaciones de Tong Yan. Xinghe no respondía a cada insulto: siguió trabajando con Lu Qi y esperó el momento de mostrar el proyecto real del corazón mecánico.
Cuando las acusaciones llegaron a oídos de la primera dama, Xinghe invitó a los médicos al laboratorio y les mostró un modelo tridimensional del corazón mecánico. Lu Qi había desarrollado el planteamiento médico, mientras que Xinghe había calculado la parte mecánica y el sistema de alimentación, además de construir el modelo informático. Los médicos reconocieron que el proyecto era viable, aunque consideraban imposible encontrar un material adecuado para fabricar el dispositivo. La primera dama autorizó al equipo a continuar con el trabajo.
Después de la presentación, Lin Qian informó de inmediato a su familia de que realmente era posible curar al presidente. Atacar ellos mismos a Xinghe despertaría sospechas, así que los Lin decidieron empujar a Tong Yan a hacerlo. La convencieron de que Xinghe había matado a Lin Yun, arruinado a Lin Jing y ahora humillaba a Lin Qian deliberadamente. Enamorada de Lin Xuan, Tong Yan decidió demostrarle su lealtad.
Xinghe sabía que mostrar el proyecto en público la convertiría en un blanco. Eso era precisamente lo que pretendía: si los Lin seguían esperando, resultaría difícil demostrar sus delitos. Había llamado con antelación a Sam, Ali, Wolf y Cairn para que acudieran a la capital, y después pidió unos días libres con el pretexto de visitar a Mubai. Fuera de la residencia presidencial, Xinghe pensaba reunirse con sus amigos y obligar al enemigo a descubrirse con su ayuda.
El plan fracasó de camino al aeropuerto. El guardaespaldas de la primera dama se desvió de la ruta y llevó a Xinghe a las afueras. Ella no tuvo tiempo de enviar ningún mensaje; solo tocó dos veces la pantalla y activó un programa que transmitió sus coordenadas. En un lugar desierto, detuvieron el coche y obligaron a Xinghe a subir a otro vehículo con otras personas.
Tong Yan ordenó al guardaespaldas sobornado que afirmara que Xinghe había subido por voluntad propia a un coche desconocido. Los secuestradores se llevaron a la cautiva y su móvil se apagó poco después. Sus amigos solo vieron una señal breve y no llegaron a interceptar el vehículo. Cuando quedó claro que Xinghe no había llegado ni al aeropuerto ni al lugar acordado, Lu Qi informó de su desaparición a la familia Xi.
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