Lily apareció en la puerta con la llave de consentimiento.
Tras ella avanzaban las bestias liberadas de la sección de clasificación. No atacaban a los humanos. Cada una se dirigía hacia la salida por la ruta que Mira había logrado abrir antes de borrar el archivo.
Lily colocó la placa transparente sobre el panel destrozado: una hendidura quedó bajo mi palma y la otra, tras el cristal, junto a Styx.
«La llave solo aceptará una decisión simultánea», dijo Mira por el canal.
Apoyé la mano.
El sistema volvió a intentar responder por la reina. Esta vez, la llave rechazó la suplantación.
«Styx», dije. «¿Quieres volver?»
No «sométete». No «ven conmigo». Ni siquiera «tenemos que irnos».
Kane se puso en pie junto a la pared del fondo. El basilisco estaba herido, pero los anillos dorados ya se agrupaban alrededor de la jaula. A Styx le quedaban unos segundos.
Miró los depósitos de sangre. Los huevos muertos bajo sus patas. El capitán que había llegado hasta la torre con un ala quemada.
Después, mi palma.
Styx tocó la llave.
«Quiero».
La placa transparente emitió un destello rojo. Los anillos dorados salieron despedidos y el cristal perdió su solidez. Styx atravesó la pared y cayó en mi mano.
El sistema regresó, pero las líneas eran distintas.
«Contrato voluntario confirmado. Estado de amo anulado. Estado de vinculado: Rex Wang. Estado de vinculada: Styx.
Órdenes forzosas no disponibles. Evolución acelerada limitada. Sensaciones compartidas y confirmación mutua conservadas».
Fuera de la torre solo respondieron unos pocos capitanes que habían aceptado por decisión propia la nueva señal de Styx.
Ya no podía movilizar todo el enjambre con una sola orden.
Styx podía pedírselo.
Kane accionó el interruptor de emergencia de la Corona.
«Entonces veremos cuánto dura vuestra libertad cuando la ciudad empiece a morir».
El fragmento del núcleo titánico descargó su energía. El laboratorio inferior se llenó de luz negra. El Dragón del Vacío rugió, pero esta vez Leon estaba a su lado por voluntad propia.
Kane dirigió la energía hacia el circuito exterior de la ciudad, no hacia Styx.
El primer impulso de la Corona recorrió la torre.
Todas las bestias liberadas se detuvieron al mismo tiempo.
Unas líneas blancas se encendieron en sus cuellos. Los antiguos contratos que Lily aún no había logrado transmitir volvieron a convertirse en cadenas.
Una bestia se volvió hacia su antiguo amo y lo atacó.
Después, una segunda.
El impulso alcanzó la ciudad.
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